Revista de crítica y opinión literaria

Tuesday, June 18, 2013

Los Asesinos Tímidos recomienda: PIERNAS ENTRELAZADAS (de Omar Aíta)

PIERNAS ENTRELAZADAS

Texto y Dirección: Omar Aíta
Actrices: Verónica Intile, Sabrina Lara, Cecilia Tognola
Sala: El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960)
Días Jueves (22hs) y Viernes (21:30hs)





La primera escena nos muestra a una joven tapada por una toalla depilándose las piernas sobre una mesa. En esos espacios de intimidad femenina se juega gran parte de Piernas Entrelazadas, obra dirigida por Omar Aíta.
El resto del elenco, además de la joven que se depila, Herminda (Verónica Intile), lo conforman los personajes de Celia (Sabrina Lara) y Delia (Cecilia Tognola). Tres mujeres, tres hermanas que, cada una en su momento, mudan sus vidas del pueblo de Blaquier a la capital de Buenos Aires, con todo lo que ello conlleva (la obra transcurre 1952, o 1953 y se extiende hasta 1957 aproximadamente).  Lo que dejan atrás es un pasado en común que irá revelándose conforme avance la obra. Sin contar demasiado al respecto, se puede decir que la fórmula “pueblo chico infierno grande”, o, para ser más exactos “familia rural disfuncional” es efectiva una vez más. La relación de las hermanas con su padre parece salida de una novela de Erskine Caldwell o de William Faulkner.
Por otro lado, es también preponderante el estereotipo social que cada una de las hermanas representa: las tres son trabajadoras de Alpargatas, pero la menor, Herminda, muestra rechazo a ese trabajo y apunta a otra situación económico-social, a la cual llegará por medio de un ventajoso casamiento. Delia y Celia, quienes tienen la misma edad, defienden la dignidad del trabajo en la fábrica y cada una se acomoda como puede en lo que respecta a sus deseos: Delia tiene relaciones que parecen fluctuar entre la “trampa” y el apuro (relata cómo tiene relaciones de parada, vemos cómo va variando de novios) y en realidad parece ser la más sola de las tres. Celia, por su parte, es lesbiana, y ese dato pretende ser ocultado a Herminda, la última de las tres en mudarse a Buenos Aires. Sin embargo la condición sexual de Celia es tomada en forma natural por Herminda, así como también las otras dos hermanas terminan tomando la actitud licenciosa de Herminda con los hombres (antes de casarse). En la obra es patente el “deber ser” que indica la sociedad y la liberación de las personas en la intimidad (la obra, por otra parte, transcurre íntegramente en una habitación donde ellas viven), la doble moral.
Las actuaciones ayudan al desarrollo de la  obra: son exageradas y graciosas cuando la trama lo exige, y también dramáticas. La versatilidad de los tres personajes (y por lo tanto, de quienes los interpretan) le suman a la obra, y la hacen más dinámica.

Con momentos de humor (los más) y de dramatismo, Piernas Entrelazadas parece ser, como dije al principio, un muestrario de la intimidad femenina, y a la vez una caja de resonancia de una época de cambios (Perón, Evita, los derechos de la mujer, los derechos de los trabajadores, la Revolución Libertadora). En esencia, una obra divertida que abre campos de reflexión. 

Juan José Burzi

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